La técnica clínica de Klein

“El mero hecho de que el análisis le permita entrar en contacto con profundas ansiedades inconscientes, hace que el paciente se sienta comprendido y, de esta forma, recupere la esperanza”.

Melanie Klein
Dibujo con crayón rojo de un niño paciente de Klein
Dibujo de uno de los niños pacientes de Melanie Klein

Una vez, Freud señaló que “Es lamentable que ninguna descripción de qué es el psicoanálisis pueda reproducir las impresiones recibidas por el analista mientras lo realiza”. Sin embargo, el relato detallado de Klein en 1941, sesión por sesión, del tratamiento analítico de un niño de 10 años conocido como ‘Richard’ nos ofrece una aproximación muy certera a este tipo de experiencia.

Relato del psicoanálisis de un niño, escrito por Klein en tercera persona y anotado con un cúmulo de reflexiones sobre su comprensión teórica, sus sentimientos sobre su paciente y sus dilemas técnicos durante y luego de las sesiones, sumerge al lector en el centro del consultorio:

“La Sra. K. había preparado unos juguetes pequeños, una pizarra, lápices y tizas en una mesa, con dos sillas. Cuando ella se sentó, Richard también se sentó, no prestó ninguna atención a los juguetes y la miró expectante y atento; obviamente, esperaba que ella le dijera algo. Ella insinuó que él sabía por qué estaba acudiendo a su consultorio: que tenía algunas dificultades y quería que alguien lo ayudara”. (Klein, 1961)

‘Richard’

Richard tiene 10 años, y ha sido enviado a Pitlochry en Escocia para escapar de los ataques aéreos en Londres. Padece de ansiedad intensa y no puede asistir a la escuela. El análisis tiene que hacerse en un consultorio improvisado –una Girl Guides Hut– en el contexto de una guerra turbulenta y ataques aéreos sobre Londres.

Foto del interior de la Girl Guides Hut donde Klein analizó a Richard
La Girl Guides Hut en Pitlochry, Escocia, donde Klein analizó a ‘Richard’ en 1941.

Mientras franquean estos desafíos, Klein y Richard establecen una relación conmovedora y animada, marcada por un afecto creciente. Richard es elocuente y está ansioso por comentar lo que piensa. Desde la primera sesión vemos cómo Klein se toma en serio las inquietudes y preocupaciones inmediatas de Richard, y nunca dejan de tener presente el trauma de la guerra que asolaba a Europa. Pero lo que Klein también comenta con Richard, desde el comienzo, son sus fantasías y ansiedades inconscientes, incluidas las que evidencian los sentimientos de él hacia ella. Klein estaba convencida de que, para que se diera un trabajo analítico genuino, eran cruciales las interpretaciones directas de los sentimientos positivos y negativos, que incluían las interpretaciones de la transferencia; esto se aplicaba tanto a niños como a adultos.

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Ejemplo del trabajo de Klein: interpretación de un dibujo

Es la sesión número 12 de Richard, que dibujó una serie de ‘estrellas de mar’. Klein hace la siguiente interpretación del dibujo:

Dibujo coloreado en lápiz/crayón de un barco, un submarino y una estrella de mar hecho por ‘Richard’ en su sesión número 12 con Klein
Dibujo de un barco, un submarino y una estrella de mar hecho por Richard en su sesión número 12 con Klein

“La Sra. K. … interpretó que la estrella de mar bebé glotona era él mismo; la planta eran los pechos de la madre, de los cuales quería alimentarse. Cuando se sintió como un bebé que quería acaparar a su madre toda para él, y no podía lograrlo, se enojó, se puso celoso y sintió que había atacado a sus padres. Esto estaba representado por el submarino, que ‘probablemente’ atacaría el barco. Estaba muy celoso de John porque, al ser paciente de la Sra. K., él recibía su atención y le dedicaba su tiempo. Hasta aquí, el análisis giraba en torno de la alimentación. Richard dijo que todo lo que pasaba en las profundidades no tenía nada que ver con lo que ocurría en la parte superior del dibujo. Esto significaba que una parte de su mente no sabía de la codicia, los celos y la agresión, que se mantenían en el inconsciente. En la parte superior del dibujo, dividida de la parte inferior, Richard expresaba su deseo de unir a sus padres y que vivieran juntos y felices. Él pensaba que estos sentimientos, de los cuales era muy consciente, estaban en lo que él consideraba como “la parte superior de su mente”.

En la forma directa que la caracterizaba, Klein le explica a Richard de qué manera el dibujo revela el intenso drama que está teniendo lugar en las diferentes capas de su mente. La cuidadosa descripción del batallar interno de Richard nos demuestra que Klein estaba en estrecho contacto con las preocupaciones conscientes y las fantasías inconscientes del niño: tanto su agresión como su deseo de proteger a sus seres queridos. En opinión de Klein, la tarea que nos corresponde a todos, desde la infancia en adelante, es pilotear esos sentimientos conflictivos de amor y odio.

Los lectores modernos –incluidos aquellos muy conocedores del psicoanálisis–, pueden sentirse muy asombrados por la naturalidad con que Klein le habla a Richard sobre sus ansiedades, particularmente sus fantasías sexuales o sádicas. No escatima palabras cuando interpreta sus temores de ser castrado, devorar las entrañas de su madre, ser atacado por una imagen distorsionada del pene de su padre y querer tener hijos con su madre, entre otras. Es dable pensar que hablarle así a un niño podría simplemente aumentar su ansiedad. Klein estaba convencida de que la única manera de ofrecer un alivio sería entrar en contacto con los peores temores y las fantasías más perturbadoras del niño, y verbalizarlas, independientemente de lo locas y espantosas que parecieran. También creía –como cree la mayor parte de los analistas en la actualidad– que llevar el inconsciente al consciente es inevitablemente doloroso, pero que, en el largo plazo, si hemos comprendido y verbalizado nuestros peores temores, sentiremos un gran alivio, seamos niños o adultos.

Agresión y culpa en la infancia: interpretación del juego

Dibujo gris y marrón en lápiz/crayón hecho por Richard, paciente de Klein
Dibujo del niño paciente de Melanie Klein, ‘Richard’

Richard padece una inmensa ansiedad ante la posibilidad de que le suceda alguna tragedia a sus seres queridos, incluida la misma Klein. Al igual que muchos niños que son llevados a psicoanalizarse, en sus juegos a menudo Richard actuaba escenas que terminaban en catástrofe. Aquí tenemos un extracto del período medio de su análisis:

“Richard armó varios grupos de pequeñas figuras: había dos hombres juntos, luego una vaca y un caballo en el primer camión, y una oveja en el segundo. Luego, arregló las casitas para que formaran una ‘aldea y una estación’. Hizo que el tren girara y entrara a la estación. Como no había dejado demasiado espacio, el tren derribó las casas, y él las volvió a levantar. Empujó el otro tren (que él llamaba ‘tren eléctrico’) y se produjo un choque. Richard se enfadó mucho e hizo que el tren ‘eléctrico’ derribara todo. Los juguetes quedaron apilados y dijo que todo era un ‘caos’ y un ‘desastre’. Al final, solo quedaba el tren ‘eléctrico’ en pie”.

Después de esto, Klein le habla a Richard sobre lo que él consideraba una catástrofe interna, producida por su propia ira y destructividad. Klein vio cómo se angustió, lo que indicaba su profunda desesperación de que sus sentimientos violentos y llenos de odio hacia su objeto amado en su propia mente produjeran un daño terrible, y porque no tendría el amor suficiente o los recursos internos para reparar el daño.

Foto de autos de juguete de madera pintados de la década de 1920, como los que Klein usaba con sus niños pacientes
Juguetes de madera pintados de la década de 1920, como los que Klein usaba con sus niños pacientes

Todos los niños suelen temer en lo profundo de su mente de que si pasan cosas malas, debe ser su culpa. Klein comprendía que este es un estado mental de confusión, en el cual la culpa generada por sus propios pensamientos y sentimientos agresivos es exacerbada por el daño real que se infligen ellos mismos y a miembros de sus familias. En algunos, como Richard, esto derivaba en una ansiedad tan intensa que quedaban inhibidos en áreas claves de sus vidas.

Hablar con los niños sobre sus ansiedades

Cualquiera que haya trabajado con niños en psicoanálisis o psicoterapia reconocerá la escena de un consultorio destruido y un niño lleno de desesperación. Klein fue una de las primeras clínicas en demostrar que controlar esos temores profundamente arraigados puede traerles un inmenso alivio a los niños que han caído en tal estado de desesperación.

En su trabajo con Richard se puede apreciar de qué forma esas interpretaciones, hechas con empatía y compasión, ofrecen el alivio más profundo: el alivio de sentirse profundamente comprendido. Al igual que Freud, Klein estaba convencida de que únicamente cuando se comprenden los impulsos y las fantasías más oscuros de la persona se podrá tener la esperanza de reparar el daño y recuperar los sentimientos de amor:

“El mero hecho de que el análisis le permita entrar en contacto con profundas ansiedades inconscientes, hace que el paciente se sienta comprendido y, de esta forma, recupere la esperanza”.

Reafirmación

Klein no creía que, en el entorno clínico, la ‘reafirmación’ propiamente dicha fuera útil para el niño. De hecho, estaba convencida de que le hacía un flaco favor a la integridad de la relación analítica. Si bien algunos niños pueden buscar respuestas directas, consuelo físico o compasión, Klein creía que, en el análisis, el verdadero consuelo se daba cuando se enfrentaban los sentimientos más inmediatos y aterradores en el consultorio.

Algunos juguetes modernos, incluidas muñecas pequeñas y animales de madera y de plástico

En algunas oportunidades describe que cometió errores, colocándose en el rol más fácil de quien ofrece consuelo o reafirmación a corto plazo cuando Richard se lo pedía. Pero, después de cada uno de esos episodios, quedaba claro que Richard se ponía más, y no menos, ansioso, y sentía que sus sentimientos agresivos habían sido tapados.

Klein explica que, incluso sus niños pacientes, podían reconocer cuando ella recurría a defensas contra el dolor, y les ofrecía una reafirmación superficial en lugar de plantarse en la realidad dolorosa; y, en estos momentos, ella sentía que los había defraudado, que había menoscabado su confianza en ella y aumentado sus sentimientos de soledad. Nuevamente, los terapeutas de niños en la actualidad deben reconocer estos dilemas en su trabajo con niños vulnerables.

Finalización del tratamiento y renacer de la esperanza

A medida que el tratamiento avanza, Richard mismo expresa un profundo agradecimiento y una disminución de la ansiedad, a medida que sus conflictos y turbulencias internas salen a la luz. La forma cada vez más sentida en que Richard expresa su amor y aprecio por Klein es conmovedora. Después de una interpretación, él le dice “Si hay una cosa que sé es que usted será una amiga de por vida para mí”. Para el final del tratamiento, que, por razones prácticas, duró solo cuatro meses, Richard no está completamente curado, pero su ansiedad ha disminuido significativamente, puede asistir a la escuela por lo menos por un rato y los padres informan que es más afectuoso con ellos.

En Relato del psicoanálisis de un niño cobra vida la relación colorida entre paciente y analista, y apreciamos un relato fascinante, de primera fuente, del trabajo clínico de Klein. Tal como se escribió al final de la vida de Klein, el material de Richard se presentó a través del prisma de sus teorías sobre el desarrollo emocional –para entonces ya plenamente formuladas– y sus raíces en la infancia, incluidos conceptos como las posiciones esquizo-paranoide y depresiva, la identificación proyectiva, las ansiedades edípicas y los vínculos entre el amor, la culpa y la reparación. Relato del psicoanálisis de un niño también constituye la base y el prototipo para futuras generaciones de teóricos y practicantes que han seguido desarrollando y aportando a la evolución de la psicoterapia psicoanalítica de niños.

Lea sobre el legado de Klein en el mundo de la psicoterapia contemporánea con niños…