Comienzos del análisis de niños

«En definitiva, mi trabajo tanto con niños como con adultos y mis aportes a la teoría psicoanalítica derivan de la técnica del juego que desarrollé con niños».

Melanie Klein

Antecedentes del análisis de niños

Sigmund Freud escandalizó a muchos, tanto de su campo como a otros ajenos, cuando les habló a los pacientes sobre sus fantasías sexuales inconscientes, los impulsos agresivos y los más profundos conflictos internos. Tomando las bases de Freud, Melanie Klein pudo fijar el curso de la historia del psicoanálisis al mostrar que esas intervenciones podían ser igual de poderosas y eficaces en el trabajo clínico con niños. Uno de sus principales aportes fue esclarecer las fases más tempranas de la vida psíquica, mediante la exploración del mundo emocional de los bebés y los niños.

El ‘Pequeño Hans’ de Freud

Dibujo colorido de un niño paciente de Melanie Klein
Dibujo de uno de los niños pacientes de Melanie Klein

En 1909, Freud describió el desarrollo emocional de un niño de cinco años, el ‘Pequeño Hans’, que había desarrollado una fobia a los caballos. Supervisado por Freud, el padre de Hans comprendió gradualmente la fobia como una comunicación de las ansiedades inconscientes del niño, que quedaron reveladas mediante sus palabras y juegos. Después de que el padre le describió a su hijo, cuidadosamente, las raíces de esas ansiedades, Hans sintió un gran alivio y su fobia se resolvió.

Freud creyó que esta situación ilustraba su teoría de que los niños lidian con conflictos y ansiedades sexuales inconscientes que pueden derivar en síntomas similares a los encontrados en las neurosis del adulto; y esto puede suceder incluso en el seno de una familia común y amorosa. Si bien Freud no trabajó directamente con Hans, este trabajo les brindó a Klein y a otros colegas un prototipo para el trabajo psicoanalítico con niños.

Como muchos otros en aquella época, Freud se mostraba escéptico a la hora de analizar niños muy pequeños, ya que consideraba que no se podía pretender que se abrieran a nadie que no fuera sus padres. Melanie Klein se mantuvo firme en su convencimiento de que los niños pacientes se beneficiarían tanto como los adultos si se entendían e interpretaban sus conflictos y ansiedades inconscientes. De hecho, consideraba que serían más capaces de ponerse en contacto con sus estados mentales infantiles, ya que estaban más próximos a las crudas experiencias de la infancia. En el plazo de 10 años después de la publicación sobre el Pequeño Hans, Klein estaba tomando niños muy pequeños como pacientes de análisis.

Niños pacientes de Klein

Dibujo en lápiz de uno de los primeros niños pacientes de Melanie Klein
Dibujo de uno de los primeros niños pacientes de Klein

Al igual que Freud, Klein basaba todos sus descubrimientos teóricos en su trabajo clínico. Los primeros niños pacientes se encontraban con ella en su casa de Berlín, en 1919. Muchos de estos niños estaban severamente perturbados. ‘Erna’, de seis años, padecía ansiedad obsesiva, insomnio y paranoia; Rita, de tres años, era agresiva, imposible de controlar y estaba plagada de rituales obsesivos. Otros presentaban terrores nocturnos severos, incontinencia fecal y enuresis, inhibiciones del aprendizaje y, a veces, características psicóticas manifiestas. Estos análisis fueron descritos en El psicoanálisis de niños.

Klein comprendió que los niños no comunicaban sus dramas internos acostados en un diván y hablando, sino a través de dibujos y, principalmente, juegos. Descubrió que “Cuando el niño juega con juguetes pequeños podemos ver más claramente la manifestación de emociones opuestas”. Klein disponía una mesa baja y colocaba encima “hombrecitos y mujercitas de madera, carros, carruajes, automóviles, trenes, animales, ladrillos y casas, y también papel, tijeras y lápices”.

Fotografía de juguetes de madera similares a los que Klein usaba con sus niños pacientes, incluidos coches, animales y personas
Juguetes de madera de la década de 1920, como los que Klein usaba con sus niños pacientes

Se sentaba al lado del niño y lo observaba dibujar y jugar, con una actitud de ‘interés reservado’. Se incorporaba al juego imaginativo, asumía los roles que el niño le asignaba y hablaba con él acerca de lo que le preocupaba. A veces se concentraba en preocupaciones de la vida real, pero, por sobretodo, intentaba ir al corazón de lo que percibía como el nivel más profundo de ansiedad inconsciente que hacía sufrir al niño. Su enfoque era directo y, a veces, brusco, pero siempre reflejaba integridad y una profunda compasión por el sufrimiento de sus pequeños pacientes. Lea más sobre la técnica de Klein.

Los psicoterapeutas de niños actuales reconocerán muchos de los síntomas de los primeros pacientes de Klein, si bien muchos de ellos ya deben haber recibido un diagnóstico de salud mental (trastorno de hiperactividad con déficit de atención, trastorno obsesivo compulsivo, síndrome de Asperger, etc.). Muchos terapeutas en la actualidad usan la misma técnica básica de la cual Klein fue pionera, si bien los clínicos no suelen hablarles a los niños con el lenguaje gráfico que usaba Klein. Lea el trabajo de Margaret Rustin donde analiza cómo se comparan los enfoques contemporáneos a la práctica clínica con el enfoque original de Klein [en inglés].

Controversias

El análisis de niños de Klein fue muy bien acogido en algunos círculos. Karl Abraham, que fue una figura de gran influencia para Klein, anunció que “[E]l futuro del psicoanálisis radica en el análisis del juego”. Pero otros colegas se mostraron más escépticos. Anna Freud –que impulsaba su propio modelo de psicoterapia de niños durante los primeros años de la década de 1920– estaba muy en desacuerdo con Klein respecto de que los niños pudieran lidiar con las interpretaciones de sus propios impulsos agresivos; tampoco creía que formaran una relación de ‘transferencia’ con su analista. Consideraba que el analista era más un educador que usaba la teoría psicoanalítica para construir una alianza terapéutica benigna con el niño. Su opinión era que “[E]l trabajo verdaderamente valioso siempre se dará en el marco de la relación positiva del paciente con el analista”.

Copia de una página de un manuscrito escrito a máquina con notas a mano; primera página del borrador de una crítica al enfoque de Anna Freud al psicoanálisis de niños, escrita por Klein (ca.1927)
Primera página del borrador de una crítica al enfoque de Anna Freud al psicoanálisis de niños. Escrita por Klein, con notas manuscritas y correcciones (ca.1927)

Estas diferencias tempranas respecto de la teoría y la técnica del análisis de niños llevaron a una división en la comunidad psicoanalítica y a la existencia de escuelas de pensamiento y formación diferentes. Hasta cierto punto, los mismos debates y los diferentes énfasis en el trabajo clínico con niños siguen permeando las diferentes escuelas de la psicoterapia de niños, aunque también hay muchas opiniones y prácticas compartidas.

Con este telón de fondo de halagos y controversias, Klein insistió con su trabajo clínico con niños, revisando y desarrollando constantemente sus teorías del desarrollo emocional temprano. La descripción más vívida de su método de análisis de niños la encontramos en su relato sobre el análisis de un niño de 10 años que tuvo lugar durante la Segunda Guerra Mundial. Publicado un año después del fallecimiento de Klein, en 1961, Relato del psicoanálisis de un niño cambiaría el curso del psicoanálisis y se convertiría en la piedra fundamental para el desarrollo futuro del trabajo psicoanalítico con niños.

Lea más sobre el trabajo clínico de Klein con un niño paciente