Heinrich Racker

‘Lo que yo había deseado durante mucho tiempo y con particular intensidad era poder aliviar el sufrimiento de otros seres humanos, y contribuir en algo al conocimiento necesario para lograrlo’.

Heinrich Racker nació en 1910, en un pueblito de Polonia, el segundo de tres hijos de padres judíos: Naphtali Meyer Racker y Ella Spiegel. Al comienzo de la Primera Guerra Mundial, su familia se mudó a Viena, donde, desde temprana edad, Heinrich aprendió a tocar el piano y desarrolló una profunda pasión y un gran talento para la música. A la edad de solo 18 años, fue nombrado profesor del Conservatorio de Viena. En la universidad, estudió psicología y musicología, y no tardó en sentirse fascinado por la teoría psicoanalítica. Su profundo interés lo llevó a iniciar sus estudios en el Instituto Psicoanalítico de Viena y a analizarse con la analista holandesa Jeanne Lampl-de Groot, que había estudiado con Sigmund Freud. También empezó a estudiar medicina, pero se vio obligado a huir de Viena al año siguiente, cuando los nazis invadieron Austria.

En 1939, con 29 años, Racker se mudó a Buenos Aires, obligado a huir por el régimen nazi que imperaba en Europa. Llegó a la Argentina hablando muy poco español, de manera que tuvo que enseñar y tocar el piano para ganar el dinero suficiente para retomar el análisis. Su primer analista, Ángel Garma, era originario de España y había sido cofundador de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA). Su siguiente analista didáctica fue Marie Langer, otra refugiada de la persecución nazi, que también fue miembro fundadora de la APA. Durante una visita a Uruguay en 1944, Racker conoció a Noune Tronquoy y se casaron ese mismo año. Tuvieron dos hijos y permanecieron juntos hasta el fallecimiento temprano de Racker, el 28 de enero de 1961. En 1946, a la edad de 36, Racker completó su capacitación analítica y –el año siguiente– se registró como miembro asociado de la APA. Pensador vehemente y escritor prolífico durante su carrera relativamente breve, en 1945 presentó su primer trabajo en la APA: ‘On the jealousy of Othello’ [Sobre los celos de Otelo].

Transferencia y contratransferencia

En 1948, Racker presentó en la APA un trabajo sobre el tema de la contratransferencia, ‘Observaciones sobre la contratransferencia como instrumento técnico’ [Observations on the countertransference as a technical tool], el primero de una serie de trabajos audaces y originales sobre la naturaleza de la contratransferencia. En este aporte fundamental, Racker describe que la transferencia y la contratransferencia están como envueltas en un diálogo intenso y constante; un diálogo que desempeña un papel preponderante en el progreso del tratamiento analítico. Rechaza de plano la noción de que, en cierta forma, el analista es neutral y está libre de neurosis. En efecto, en opinión de Racker, la contratransferencia es una suerte de guía o brújula que alerta al analista sobre lo que está sucediendo, tanto con el paciente como con el análisis propiamente dicho.

Ese mismo año, presentó un segundo trabajo en el cual exploraba este componente difícil pero crucial del trabajo analítico. ‘Contribución al problema de la contratransferencia’ [A contribution to the problem of counter-transference] fue recibido tan bien como sus ‘Observaciones…’, y más tarde fue publicado en el International Journal of Psychoanalysis (IJP). Su descripción de la teoría de la contratransferencia tuvo una gran influencia, y podría decirse que se encuentra entre los desarrollos más importantes en la teoría clínica de la tradición kleiniana (si bien la misma Klein mayormente había ignorado el rol de la contratransferencia, al igual que Freud antes que ella). Tanto en ese momento como más adelante, muchos analistas han considerado que las ideas de Racker sobre la contratransferencia son bastante radicales, en el sentido de que introdujeron el tema espinoso y denso de la respuesta emocional del analista ante el paciente, abordando en forma honesta los desafíos que planteaba y, a la vez, encontrando en la contratransferencia una valiosa herramienta clínica. El énfasis que puso en el papel preponderante de la contratransferencia y la forma en que arrojó luz sobre la interacción transferencia-contratransferencia, aun hoy contribuyen a la vigencia de la teoría y la práctica poskleiniana. Por cierto, Horacio Etchegoyen, quien fuera paciente de Racker y distinguido pensador por derecho propio, lo describe como ‘uno de los analistas más originales y creativos en la historia de nuestra disciplina’.

Es sorprendente que, al mismo tiempo en que Racker trabajaba en su teoría de la contratransferencia, Paula Heimann estaba desarrollando ideas muy similares, si bien no estaban al tanto de sus respectivos trabajos. En 1949, Heimann presentó un trabajo en el Congreso de la IPA en Zúrich en el que aseguraba que ‘la respuesta emocional del analista dentro de la situación analítica representa una de las herramientas más útiles para su trabajo. La contratransferencia del analista es un instrumento de investigación del inconsciente del paciente (‘On counter-transference’ [Sobre la contratransferencia], 1950). Esto refleja sorprendentemente el enfoque – y el lenguaje – de Racker, e indica que los años posteriores al final de la Segunda Guerra Mundial eran el momento justo para examinar esta área del trabajo analítico tan conflictiva, desafiante y, al mismo tiempo, fundamental.

Otra etapa de la investigación de Racker lo llevó a delinear dos tipos diferentes de ‘identificaciones de la contratransferencia’: la identificación ‘concordante’ y la identificación ‘complementaria’. En la identificación concordante, el yo, el ello y el superyo del analista se alinean empáticamente con los del paciente. En una identificación complementaria, el analista se identifica con el trato que recibe de parte del paciente, como si el analista fuera uno de los objetos internos del paciente que, a su vez, deriva en que el analista ponga en acto o escena este rol que se le ha impuesto.

La docencia, la espiritualidad y las artes

Además de su talento y pasión particulares por la música, en general Racker tenía grandes conocimientos de arte y un especial interés en todos sus aspectos. Además de varios trabajos sobre música y artistas de la música, escribió sobre literatura, arte, espiritualidad y religión. Estos trabajos fueron recopilados en 1957, en ‘Psicoanálisis del espíritu’ [Psychoanalysis of the Spirit]. Otro tema que abordó fue el de la relación entre la ética y el psicoanálisis, específicamente en el trabajo ‘Ethics and psycho-analysis and the psycho-analysis of ethics’ [Ética y psicoanálisis y el psicoanálisis de la ética]. En este escrito postula que la ética y el psicoanálisis están conectados en forma fundamental e indivisible, y ubica esta conexión en los orígenes mismos de la investigación psicoanalítica. Efectivamente, Racker describe que los desarrollos teóricos más tempranos de Freud son definidos e impulsados por el problema de reconciliar las presiones éticas e instintivas que padece el individuo.

Además de escribir, Racker dedicó bastante tiempo y energía a la docencia. Este aspecto de su trabajo era muy importante para él, y, gracias a su capacidad como docente, se le ofreció ser Profesor Visitante de la Cátedra Sloan en la Menninger School of Psychiatry en Kansas. (Nunca pudo asumir el cargo, ya que falleció inesperadamente antes de incorporarse a la cátedra). En 1960, era director del Instituto de Psicoanálisis en Argentina y estaba participando de la fundación de una clínica en la APA. Para la misma época, había sido invitado a participar del 22 Congreso Psicoanalítico Internacional, que se celebraría en Edimburgo en 1961. Sin embargo, no llegó a asistir al Congreso: se enteró de que tenía cáncer en noviembre de 1960 y murió justo dos meses más tarde, a los 50 años. A pesar de su fallecimiento tan prematuro – como dijo Etchegoyen, ‘estando en el mejor momento de su creatividad’ – Racker dejó un legado significativo y altamente creativo a la teoría psicoanalítica. Sus aportes teóricos han sido un legado a los analistas que le siguieron, y dan testimonio de su convicción sobre el potencial trascendental del trabajo analítico para entender y enriquecer la experiencia humana.

Eleanor Sawbridge-Burton, 2018


Publicaciones clave

1968 Racker, H. Transference and Countertransference. New York: International Universities Press. (Trabajo original en español publicado en 1960).

1965 Racker, H. ‘Psychoanalytic considerations on music and the musician‘. Psychoanalytic Review, 52C(3):75-94.

1958 Racker, H. ‘Counterresistance and interpretation‘. Journal of the American Psychoanalytic Association, 6:215-221.

1957 Racker. Psicoanálisis del espíritu [Psychoanalysis of the Spirit]. Buenos Aires: Nova. A.P.A.

1957 Racker, H. ‘Contribution to the problem of psycho-pathological stratification‘. International Journal of Psychoanalysis, 38:223-239.

1957 Racker, H. ‘The Meanings and uses of countertransference‘. Psychoanalytic Quarterly, 26 (3), 303-357.

1953 Racker. ‘A Contribution to the problem of counter-transference‘. International Journal of Psychoanalysis, 34(4):313-324.

1951 Racker, H. ‘Contribution to psychoanalysis of music‘. American Imago, 8(2):129-163.

1951 Racker, H. ‘Observaciones sobre la contratransferencia como instrumento técnico’ [Observations on the countertransference as a technical tool; traducido inicialmente al inglés por Robert Oelsner, 2013].