Principales publicaciones psicoanalíticas

Estudios sobre la histeria (1895)

Este texto, de coautoría de Sigmund Freud y Josef Breuer, constituye la piedra fundacional del psicoanálisis. En el mismo, Freud y Breuer describen cinco casos de histeria que fueron tratados por ellos a lo largo de una década –uno por Breuer y cuatro por Freud-, y a partir de cuyas observaciones clínicas ellos formulan los conceptos clave de resistencia, simbolismo y transferencia. Freud también introduce su innovadora idea de “asociación libre” desarrollándola a partir de una hipnosis mejorada, la cual, para entonces, él ya había rechazado como método terapéutico.

Sobre finales del siglo XIX, la histeria representaba un enigma para médicos y psicólogos, y, hasta el advenimiento del psicoanálisis, los muchos pacientes que padecían esta extraña condición continuaban siendo un problema sin resolver. “Estudios sobre la histeria” es una exposición revolucionaria acerca de la enfermedad, que muestra cómo, al permitir al paciente recordar, revivir, y sobre todo verbalizar la experiencia emocional de un trauma neurótico oculto, el analista puede traer ese trauma a la luz de lo consciente, para de esa forma liberar al paciente de su sujeción con el inconsciente. Uno de los ejemplos arquetípicos y más conocidos de este tratamiento psicoanalítico temprano de la histeria, y que aparece en la obra que se comenta, es el caso de Anna O., una paciente de Breuer.

La interpretación de los sueños (1900)

A lo largo de su vida Freud sostuvo que, entre sus trabajos, “La Interpretación de los Sueños” era el más importante. El mismo constituyó la piedra angular del pensamiento y la práctica psicoanalíticos. A partir de la comprensión del significado psíquico y del propósito de los sueños, Freud desarrolló un modelo de la mente como un todo.

La exploración que hace Freud adentrándose en el reino de los sueños surgió de sus propias auto-observaciones. Llevaba una libreta en la que anotaba sus sueños, y uno de ellos, conocido como “La inyección de Irma” se convirtió en el foco de un detallado análisis en La interpretación. Los nuevos y radicales relatos que Freud plantea sobre los sueños sugieren que cada sueño es una representación (más o menos disfrazada) del cumplimiento de un deseo. Para explicar las extrañas y aparentemente incoherentes formas que con frecuencia adquieren los sueños, Freud introduce la idea de que la mente oculta el contenido latente del sueño mediante una deformación, una condensación y un desplazamiento activos del mismo, y representa de manera simbólica ese contenido para crear un contenido manifiesto aparentemente misterioso.

En este trabajo, Freud también detalla, por primera vez, el Inconsciente, el Preconsciente y el Consciente.

Duelo y Melancolía (1917)

Uno de los trabajos “metapsicológicos” de Freud, “Duelo y Melancolía”, hace una diferenciación entre el duelo normal y la depresión patológica o “melancolía”. En el duelo normal que sobreviene a la pérdida de un ser amado o de una idea amada, el mundo es experimentado por el doliente como mustio y lleno de tristeza, mientras que en el estado patológico de melancolía, quien sufre la pérdida dirige esta sensación de empobrecimiento y desesperanza hacia su propio yo. Según la explicación de Freud, esto se debe a que el melancólico patológico ha introyectado el objeto perdido en su propio yo, de forma que cualquier apego libidinal –ya sea amoroso o recriminatorio- es dirigido hacia el yo. Por tanto, la depresión patológica es, en parte, una retirada hacia una relación narcisista con los objetos, y un apartamiento respecto al mundo.

Esta idea de la introyección de los objetos externos e identificación con ellos tuvo una gran influencia sobre Klein, quien desarrolló los conceptos de introyección y proyección, y las posiciones esquizoparanoide y depresiva.

Más allá del principio del placer (1920)

En este fundamental trabajo, denominado “Beyond the Pleasure Principle”, Freud profundiza y va más allá de su teoría sobre la búsqueda decidida del placer y la evitación del displacer. Al reconocer que su teoría previa no podía explicar todas las conductas -por ejemplo, la de un paciente que se resiste a la cura y se aferra a sus fijaciones neuróticas dañinas-, Freud introduce el polémico concepto de “pulsión de muerte”.

La pulsión de muerte, en conflicto con la pulsión de vida -o Eros- permite a Freud explicar tendencias neuróticas aparentemente perversas, tales como el constante retorno del paciente a una experiencia traumática, y la consiguiente obstrucción del tratamiento analítico causada por esta conducta repetitiva. En este trabajo pionero, Freud delinea el significado detrás de la compulsión a la repetición y su relación con el principio del placer, la que se explica a la luz del deseo del organismo de regresar a un estado inorgánico. Este trabajo resultaría inmensamente inspirador para Klein, quien sería una de los pocos seguidores de Freud que decidieron adoptar y desarrollar la idea de Freud acerca de la pulsión de muerte.

El yo y el ello (1923)

En este gran trabajo, Freud plantea su segunda teoría estructural sobre la mente, comprendida por el Ello, el Ego y el Superego. Al hacerlo no remplazó su primer mapa de la mente, sino que más bien lo desarrolló y lo revisó. En esta obra, Freud pasa a describir el conflicto edípico en forma más detallada de lo que lo había hecho hasta ese momento, y revela la bisexualidad inherente a todas las psiques. Este trabajo también reafirma la importancia de la pulsión de muerte, y hace hincapié en la centralidad de la lucha entre el impulso de vida y el impulso de muerte en individuos patológicos, especialmente en pacientes depresivos.

El duelo y su relación con los estados maníaco-depresivos (1939)

En este trabajo (publicado en 1940) Klein detalla su concepto de la posición depresiva. En una construcción que parte de la formulación de Freud sobre el duelo como un proceso de prueba de realidad, Klein describe la lenta integración, en el niño, de objetos externos e internalizados, como un proceso análogo de verificación cruzada constante entre fantasía y realidad. Las angustias depresivas y culpables de la posición depresiva evolucionan a partir de las angustias persecutorias paranoides de la posición esquizoparanoide (aunque Klein recién describiría esta posición más temprana con posterioridad en su carrera). A medida que el lactante comienza a entender que su madre y padre son personas reales, separadas de él, y completas, reconoce tanto la coexistencia de lo bueno y lo malo en ellos como la ambivalencia de los sentimientos que tiene hacia ellos. Esa ambivalencia genera culpa y angustia, aunque también el deseo de reparación. A pesar de tener sus raíces en las teorías de Freud y Abraham, este radical y acertado nuevo modelo de pensamiento acerca de la vida mental en la temprana edad perdurará como una de las más brillantes ideas de Klein.

Las Grandes Controversias: 1942 – 1944

Las Grandes Controversias agitaron furiosamente a la Sociedad Británica de Psicoanálisis durante cuatro años, y por un tiempo pareció que la Sociedad podría colapsar. Después de la llegada a Inglaterra en 1938 de Freud, Anna Freud y algunos de sus colegas vieneses, y después de la muerte de Freud en 1939, las teorías radicales de Klein fueron objeto de feroces controversias en el seno de la Sociedad Británica de Psicoanálisis. En medio de animosidades personales y maniobras políticas, se dieron importantes aportes intelectuales y se tomaron decisiones de índole práctica que afectarían el desarrollo del psicoanálisis hasta nuestros días.

En “Las controversias. Anna Freud-Melanie Klein”, Pearl King y Riccardo Steiner brindan el primer registro completo de este turbulento debate que se prolongó a lo largo de años, donde se incluye documentación y correspondencia de importancia relevante, sobre la base de materiales que hasta ahora formaban parte de un archivo confidencial.  

King, P. y Steiner, R. (Eds.), Las Controversias. Anna Freud-Melanie Klein (1941-1945). Cf. King, P. and Steiner, R. (Eds.), The Freud-Klein Controversies 1941-45. (New Library of Psychoanalysis, Routledge, 1992).