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melanie klein trust

Melanie Klein Trust

Furthering the psychoanalytic theory
and technique of Melanie Klein

Eric Brenman

Eric Brenman (1920-2012) fue un clínico astuto y compasivo que hizo hincapié en la necesidad de reconocer la reciprocidad de la relación analítica de modo que tanto el analista como el paciente puedan ver el valor que se dan el uno al otro. Brenman estudió las fuerzas internas y externas que pueden interferir, tanto para el analista como para el paciente, con una internalización estable de un objeto bueno. La recuperación de la relación del objeto bueno, que sucede a la superación de la posición depresiva, constituye el objetivo principal de todo análisis. Los principales artículos escritos por Brenman fueron publicados en el libro intitulado Recovery of the Lost Good Object [La recuperación del objeto bueno perdido] (Routledge 2006).

Vida y carrera

Brenman nació en Londres en el ámbito una familia judía originaria de Odessa. Creció en el norte de Londres y estudió en el Hospital Universitario St. Bartholomew. Después de obtener su título de médico se alistó en el ejército y fue parte de la tripulación de los barcos que participaron de los desembarcos del día D. Después de la guerra se desempeñó como psiquiatra, primero en el Hospital Hammersmith y después en el Napsbury. Entre 1950 y 1955 fue el médico principal de la Clínica Tavistock, en tiempos en que Jock Sutherland era el director. Se capacitó como psicoanalista a una edad bastante temprana, 34, y culminó su formación en el año 1954. A partir de 1955 se dedicó de lleno a su trabajo de psicoanalista en forma particular, y se mantuvo siempre en conexión con su condición de médico. Fue analizado por Hanna Segal. Durante su matrimonio con Irma Brenman Pick –otra reconocida analista kleiniana– la pareja viajaba mucho por Europa para dar clases. En la Sociedad Británica de Psicoanálisis se desempeñó como analista didacta y supervisor. También fue presidente de la Sociedad Británica de Psicoanálisis, y vicepresidente de la Asociación Psicoanalítica Internacional.

Brenman fue clave en la promoción del diálogo clínico entre quienes defendían convicciones teóricas distintas, en los tiempos en que las diferencias que existían dentro de los tres llamados “grupos” de la Sociedad Británica de Psicoanálisis eran motivo de tensiones y conflictos.

Los artículos de autoría de este hombre refinado que cultivó un tipo de psicoanálisis humanista incluyen muchas referencias al mundo más amplio del arte, la literatura y la filosofía, orientadas a la interacción con otras disciplinas. Su sabiduría, sentido del humor y compasión fueron aspectos muy valorados por quienes trabajaron con él.

Relaciones tempranas con los objetos

Brenman atribuyó un papel fundamental a la capacidad de la madre para ayudar al lactante a desprenderse del sistema primitivo de defensas (omnipotencia, escisión, proyección del instinto de muerte, aislación), que se consideran en principio esenciales para la sobrevivencia. La seductora ‘falsedad’ de las defensas omnipotentes se puede reemplazar gradualmente con la verdad de la relación humana que se establece entre la madre y su hijo.

Para Brenman, la forma en que esto se despliega en la transferencia, es un tema que genera gran interés. Si el analista debe ayudar al paciente a enfrentar lo que se considera insoportable, el paciente necesita tener la experiencia del objeto analítico verdaderamente capaz de enfrentar lo insoportable y también enfrentar sus propios sentimientos de desesperanza y desprecio, particularmente cuando el paciente lo cuestiona como un objeto en realidad bueno. El paciente observa al analista en su totalidad y se debe prestar mucha atención a cómo se internaliza al analista. Brenman advierte en relación con el analista que se presenta como un contenedor narcisista sabelotodo y perfecto, ya que esto solamente fomentaría una mayor identificación narcisista que confirmaría la desesperanza del paciente en cuanto a lograr una comprensión humana verdadera y limitada. El analista, al igual que una buena madre, debe considerar tanto la contención de las defensas primitivas como del valor de la compresión humana para así permitir que el paciente enfrente las vicisitudes de la vida. El análisis le da al paciente una oportunidad para explorar su propia historia de una manera diferente.

El superego primitivo

Brenman entiende que el superego, y más específicamente el despiadado superego primitivo (cuyo prototipo es el superego melancólico descrito por Freud y por Abraham) da forma al conflicto entre el amor y la capacidad destructiva, y también define el resultado del mismo. La comprensión afectuosa humana puede moderar su severidad. Ese superego asume el control cuando la internalización de un objeto bueno ha fallado. El superego, que ataca el valor mismo de la comprensión humana, es como un dios fundamentalista que exige devoción absoluta. Brenman deja en claro un aspecto teórico y técnico importante: las interpretaciones acerca de la capacidad destructiva sólo adquieren significado cuando el paciente tiene acceso a alguna relación con un objeto bueno. En los pacientes narcisistas con depresión severa, así como en pacientes estancados en un impasse sado-masoquista, una interpretación acerca de la capacidad destructiva puede verse como un reproche de parte de otro superego inflexible, que exige que el paciente sea el ideal y esté libre de odio.

Gigliola Fornari Spoto, 2014

Publicaciones clave

2006 Brenman, E. Recovery of the Lost Good Object. (ed G Fornari Spoto) Routledge.