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melanie klein trust

Melanie Klein Trust

Furthering the psychoanalytic theory
and technique of Melanie Klein

Esther Bick

El aporte más notorio al psicoanálisis que realizara Esther Bick es el potencial que implica la observación de niños pequeños dentro del seno del hogar durante los primeros dos años de vida, con el fin de sentar la base del desarrollo de una perspectiva psicoanalítica dentro del observador. Su interés por los estados mentales en las etapas tempranas de la niñez y en las relaciones entre bebés y sus cuidadores iniciales también la llevó a establecer conceptos clínicos que enriquecen el conocimiento psicoanalítico de las ansiedades y defensas de la infancia.

Primeros años y trabajo profesional

Esther Bick (1902-1983), hija de una familia judía ortodoxa, nació en Polonia. Su inteligencia y energía excepcionales le permitieron avanzar en su educación en la ciudad de Viena, donde estudió con Charlotte Bühler hasta obtener su doctorado. Este temprano entrenamiento en la observación sistemática de niños pequeños resultó de gran importancia para su posterior invento creativo de un método natural de observación de bebés.

Bick llegó a Gran Bretaña en carácter de refugiada, previo al comienzo de la Segunda Guerra Mundial. Casi toda su familia murió en campos de concentración, por lo que la comunidad de psicoanalistas poco a poco se convirtió en su familia sustituta. Se instaló en la ciudad de Manchester donde trabajó en enfermerías durante la guerra y comenzó su análisis con Michael Balint. Completó su formación didáctica en psicoanálisis en Londres, para después comenzar un segundo análisis con Melanie Klein. En el año 1948 fue invitada por John Bowlby para dirigir la capacitación en psicoterapia infantil en la Clínica Tavistock que recientemente se había incorporado al nuevo Sistema Nacional de Salud. La capacitación comenzó al año siguiente, y ella se encargó de dirigirla hasta el año 1960. Continuó como una activa supervisora de la capacitación de psicoterapeutas infantiles en los años siguientes y a la vez impartía clases en el Instituto de psicoanálisis.

Contribución a la formación didáctica en psicoanálisis

A pesar de los largos años en que se desempeñara fundamentalmente como analista en forma particular, la influencia a largo plazo más visible de Bick se dio en el campo de formación didáctica en psicoanálisis. La potencialidad de su método denominado observación de bebés permitió conclusiones en un gran número de instancias de formación didáctica en psicoanálisis en todo el mundo. Su aporte también ha sido enorme en relación con el desarrollo de la psicoterapia infantil. La capacitación en psicoterapia infantil de la clínica Tavistock estuvo definida por la adaptación original que Bick imprimió a la formación didáctica en psicoanálisis para el particular contexto del trabajo que el Sistema Nacional de Salud hizo con niños, adolescentes y padres. El énfasis en la observación de un bebé común en el hogar durante dos años sentó las bases para los psicoterapeutas infantiles en cuanto al conocimiento del desarrollo normal, y permitió que el abordaje subsiguiente con las patologías adquiriera una trayectoria de desarrollo. Este es el caso de todas las capacitaciones en psicoterapia infantil en el Reino Unido (que actualmente son cinco), así como de muchas otras en distintas partes del mundo.

Una docente sobresaliente

Bick logró juntar a un grupo extraordinariamente talentoso de estudiantes en los primeros años de la capacitación en la Tavistock. Entre ellos estaban Mary Boston, Martha Harris, Frances Tustin, Irma Pick, Isca Wittenburg y Edna O’Shaugnessy. La combinación de la docencia inspiradora de Bick y su capacidad intuitiva para detectar talentos tuvo resultados altamente significativos.  

Los escasos artículos publicados por Bick no hacen honor a los aportes que realizara al psicoanálisis, principalmente por dos razones. Por un lado, su inclinación natural no era la de una escritora, aun cuando sus dos artículos académicos más conocidos se han convertido en clásicos. Su fuerte era la docencia. Su sensibilidad imaginativa en cuanto a las formas de las experiencias de niños pequeños fue comunicada de manera vívida a través de sus clases sobre observación de bebés y a través de su tarea como supervisora clínica, en particular en casos de niños con trastornos severos. Su mente aguda, y su afición por los detalles, combinada con una gran rapidez para detectarlos y una inquebrantable franqueza, la convirtieron en una maestra sobresaliente aunque por momentos se tornara inquietante. Ella era capaz de sacar a la luz la experiencia psicosomática de un bebé y las abrumadoras ansiedades evocadas en padres noveles con una elocuencia memorable. Trasmitía pasión por la investigación, donde la observación de cerca representa la herramienta, dejando de lado la teoría. Por ende, las notas detalladas pasaban a ser un elemento fundamental y la total dedicación a la tarea era de rigor.

Observación de bebés y la relación inicial madre-hijo

El primero de los dos trabajos académicos que hoy en día son de renombre fue el intitulado 'Notes on infant observation in psycho-analytic training' ['Notas sobre la observación de lactantes en la enseñanza del psicoanálisis'] (1964). Allí se establece claramente su modelo de observación de los niños pequeños y su visión de cuánto se puede aprender en esa observación — cómo observar, la naturaleza de la ansiedad infantil temprana, y particularmente el temor del lactante a la desintegración, el efecto de la ansiedad maternal y la depresión posparto, y la importancia de una buena capacidad de observación de los futuros analistas de niños. Ella hace hincapié sobre la recopilación de datos a lo largo del tiempo, la necesidad de esperar para que los significados emerjan, y la responsabilidad del observador en cuanto a respetar su rol de aprendiz y manejarse con tacto y confiabilidad.

En su segundo trabajo, 'The experience of the skin in early object relations' ['La experiencia de la piel en las relaciones de objeto tempranas'] (1968), expone su interpretación de la función de la piel como contenedor primario. Se puede considerar a la piel como el sostén de las partes del yo entre las que aún no existe cohesión. La contención maternal da soporte al crecimiento de la piel psíquica del niño, y cuando por alguna razón existen fallas en esa contención el bebé puede recurrir a las defensas de una ‘segunda piel’, como formas de protección omnipotentes y seudo-independientes, mediante el uso de la tensión muscular para mantener la unidad del yo e impedir la desintegración. Los lactantes, que carecen del sentido de espacio interno, establecen vínculos adhesivos al objeto, y se adhieren a la superficie ante la ausencia de acceso a un objeto tridimensional.

Las ideas de Bick se forjaron contemporáneamente con el trabajo de Bion denominado 'A theory of thinking' ['Una teoría del pensamiento'], y a estas dos exploraciones de las dimensiones emocionales y cognitivas de la relación madre-hijo inicial se las considera como profundamente complementarias.  

La concepción de Bick acerca de las formas primitivas de omnipotencia y su delineación de los fenómenos de la ‘segunda piel’ han resultado especialmente fértiles en el trabajo con aquellos niños carenciados, maltratados y abandonados que en la actualidad son frecuentemente sometidos a tratamientos, y también para la comprensión de casos de niños autistas. Todo ello ha hecho de su trabajo algo especialmente destacado para los psicoterapeutas de niños que se desempeñan en las clínicas.

La actualmente consolidada Revista Internacional sobre la Observación de Bebés [International Journal of Infant Observation], es testimonio de la amplitud de su continuada influencia y la evolución de la misma.

Margaret Rustin, 2013